México había sido colonia española por casi 300 años, la situación de la mayor parte de los habitantes del país era ya insostenible, los brotes de rebeldía habían empezado a surgir. El 16 de septiembre de 1810, el humilde cura de una modesta población del estado de Guanajuato, dio el Grito de Independencia de México, su arrojo y valor fueron inmediatamente apoyados por cientos de seguidores, así se inicio la lucha por la independencia del país.A los pocos mese, el cura Don Miguel Hidalgo y Costilla fue apresado junto con Ignacio Allende, después de una derrota sufrida ante el ejercito imperialista de Acatita de Bajan, hoy estado de Coahuila; los prisioneros fueron traídos a Chihuahua y confinados en las instalaciones del antiguo convento de los Jesuitas para luego ser juzgados y condenados al paredón. La sentencia se ejecuto el 30 de julio de 1811, en la parte trasera de la iglesia del convento, sitio donde hoy se encuentra el Altar a la Patria, dentro de lo que actualmente es el Palacio de Gobierno.Con el paso del tiempo, el convento fue demolido para construir la Casa de Moneda y por ordenes del presidente Benito Juárez, la torre y el calabozo donde había estado preso Hidalgo se mantuvieron intactos. Casi un siglo después, el edificio de la Casa de Moneda fue demolido para construir el Palacio Federal, nuevamente la torre y el calabozo fueron respetados.Actualmente se ha abierto un nuevo acceso al calabozo, pero la escalera de caracol que descendía hasta él, todavía permanece. En el lugar se conservan las mínimas pertenencias que Hidalgo mantuvo con el hasta antes de su muerte; puede apreciarse también una replica en bronce de los veros que antes de su muerte escribió en los muros del calabozo a sus carceleros Melchor Guaspe y Miguel Ortega, donde les manifiesta su gratitud. En los pasillos del acceso al calabozo se muestran algunos documentos históricos de la época.