El General Villa, mandó construir un mausoleo en el que pudieran descansar con él, a su muerte, los revolucionarios valientes que en vida le habían acompañado con lealtad. Esta cripta fue construida en el antiguo Panteón de la Regla, actualmente Parque de la Revolución.
Sin embargo, después de su muerte en 1923, el sitio nunca fue ocupado debido a la oposición del Ejecutivo del Estado. Sus restos permanecieron en el panteón de la ciudad de Hidalgo del Parral hasta la fecha en que fueron trasladados a la Ciudad de México, donde se encuentran actualmente en el Monumento a La Revolución.